Reflexiones tras el viaje

«Viajar es como flirtear con la vida. Es como decir: “Me quedaría y te querría, pero me tengo que ir, esta es mi estación”»

Lisa St. Aubin de Teran

 

En ediciones anteriores del viaje hice mis obligadas entradas de blog. Hablé sobre distintos barrios de Tokio, sobre como es ser proctora, sobre mis seis años como estudiante del departamento de japonés y alguna cosilla más. Sin embargo, me he dado cuenta de que en muchas de las entradas decía más lo que la gente quería oír que lo que verdaderamente pensaba o sentía sobre estos temas, así que intentaré ser más sincera en esta.

Este año, ha sido el viaje más intenso y, a la vez, el más gratificante que he hecho con la escuela. No soy una persona especialmente social y aún así me encontrado queriendo pasar más tiempo con muchísimos de los viajeros (y proctores/profesores) de esta edición. Pude ver como cada uno aportabais algo único y especial, e incluso cuando había algún problema o roce, todo acababa equilibrándose solo.

Mi minigrupo de viajeros me ha facilitado mucho el trabajo y me ha permitido relajarme mucho: siempre estaban donde tenían que estar y si no, me avisaban. A todos y cada uno de ellos les he cogido un cariño especial y espero que hayan disfrutado del viaje al menos tanto como yo.

Algo que también marcó este viaje es que viniese mi amiga y nueva proctora de este año, Eva. Desde que se marchó a Londres hace ya casi tres años, no habíamos pasado tanto tiempo juntas y me alegro mucho de poder haber estado una semana con ella (peleas y discusiones incluidas).

Otro gran descubrimiento de este año ha sido Paula-sensei. Para ser sincera, tenía una visión totalmente distinta de cómo era y me alegro muchísimo de haberme equivocado, nada nos engaña tanto como nuestros propios juicios. Me lo he pasado genial organizando todo con ella y, por supuesto, chinchándola durante todo el viaje. Espero poder seguir haciéndola rabiar durante mucho tiempo.

Tras tres viajes juntos, también me alegro de poder contar como amigo al professore Fabio del departamento de italiano. Aunque empezamos con mal pie, se atrevió a criticar el maravilloso torii que varios alumnos y yo habíamos creado para la entrada de la escuela en la semana japonesa, con el tiempo he visto que es una persona amable, sincera y con la que se puede contar. Además, tiene buen licor-café…

Por último, también tengo que mencionar a la persona que empezó con esta moda de llevar a cuarenta personas a Japón cada año, Francisco-sensei. En estos tres viajes he aprendido mucho colaborando con él y admito, sin reparos, que no conozco a otra persona que pudiese haber sacado adelante este proyecto. El departamento de japonés ha cambiado mucho desde que está aquí y me atrevo a decir ahora, con un poco más de perspectiva, que ha sido para mejor. Además, fue divertido verlo este año en un rol algo distinto, el de hermano mayor.

En resumen, Japón sigue siendo una pasada, pero lo que hace único este viaje son las personas que lo hacen posible: el equipo y los viajeros.

 

¡Muchas gracias a todos!

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