Naisuboy al final se puso melancólico

¿Sabes de esto que te dan la oportunidad de hacer algo increíble, pero solo tienes unas pocas horas para decidir si apuntarte o no? Bueno, pues así comienza uno de los viajes más interesantes de mi relativamente corta vida.

La idea de conocer la cultura japonesa siempre había sido algo que me llamó mucho la atención. Siempre ha sido ese viaje hipotético que me gustaría hacer, pero que veía complicado de realizar por barreras como el idioma y la dificultad de convencer a alguien para que se viniese conmigo. De siempre me he sentido ligado a Japón por el hecho de llevar desde los 4 años practicando judo, donde parece que esos valores del esfuerzo y del trabajo bien hecho se me intentaron transmitir.

Me alegró descubrir que hay Tokyo más allá de Akihabara y que el “frikismo” que con total prejuicio antes de llegar pensaba que iba a ser desmesurado, es un complemento más que define el increíble ambiente del lugar. También me sorprendió la gastronomía japonesa, que a priori no me parecía excesivamente atractiva pero caí rendido ante las maravillosas tempuras, los 7eleven y la carne de vaca wagyu.

Me gustaron los letreros de luz de neón con caracteres que aún no entiendo, la voluntad de los japoneses para ser buenos ciudadanos, el orden y la capacidad para aspirar a la perfección en todo. Como punto negativo solo puedo destacar la aparente incapacidad de los japoneses para ser felices. En el metro ves caras perdidas, gente que de repente empieza a llorar sin motivo aparente, estrés y más estrés: gente que se queda dormida en cualquier esquina (personas a las que se les fue de las manos el karaoke aparte), gente que literalmente trabaja hasta caer rendidos. Supongo que es parte de su cultura y es lo que les hace ser lo que son, y resulta muy admirable, pero es un ritmo de vida que desde mi punto de vista occidental no creo que sería capaz de llevar.

Del viaje me quedo con la paz del monte Fuji y el ajetreo de Shinjuku, me quedo con los colores de los templos antiguos y de las calles modernas, me quedo con los japoneses que se interesaron en conocerlos y con la gente con la que compartí el viaje; me quedo con un país y una sociedad de contrastes que espero conocer más a fondo.

Gracias por leerme y por aguantarme durante el viaje,

José María. (Chema, kami-sama, naisuboy, el pesao que se quería ir de fiesta, Buda, 1.5 veces el japonés medio, boa xente)

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